viernes, 6 de enero de 2017

Un año ya...


Creíste que la estrella alumbraba tu destino final... pero tu Dios escondido se te anunciaba a ti, ser sin ser... no con grandes luminarias... sino latiendo paciente en la llama temblorosa de un candil que alumbraba el camino hacia donde el Señor siempre te quiso... hacia donde el Señor te esperaba.

El escribe nuestra historia.

Hoy, un año después, realmente compruebo que es cierto lo que alguien me dijo, este día nunca va a volver a ser igual que antes, no se si será mejor o peor pero lo que si se es que ya siempre será distinto.

Sin faltarme, me faltas...

Pienso en alto, siento en alto... no me lees, no me ves pero te siento... y se que sabes y necesito expresarme.

Sin ti pero contigo han ido pasando los meses hasta completar un año entero. El primero de muchos, de todos, si Dios así lo quiere. 

Estas lejos, pero nunca estuviste mas cerca. Enderezas el renglón torcido de mi propia historia, esa que como te he dicho mas arriba, Él va escribiendo porque solo a Él le pertenece. Por eso, si alguna vez hubo, que las hubo... no caben ya en mi ni tristezas ni nostalgias. Cabe un dolor, eso si, que tu también comprendes si te digo que el sufrimiento pasa, pero que el haber sufrido permanece…

Ambas sabemos que nunca fue mas verdad eso que el amigo Bobin nos cuenta en sus «ruinas del cielo»: "Cuando Dios nos tiende la mano y la rechazamos recurre al drama..."  Y en mitad del drama, fiel a su llamada sigues siendo de El, solo de El... porque «solo una cosa es necesaria», lo demás... todo lo demás bien sabes tu que es solo humo.

Por eso, por todo eso, hoy que se cumple el primer año de tu ausencia, me alegro contigo, feliz soy contigo, y a Dios doy gracias porque quiso mostrarte « la belleza de ese verso sin fin que es el silencio; orante, pausado, que alegra y estremece, que habla y escucha», silencio al que te sientes llamada por esa voz insistente que es la del mismo júbilo.

Aquellas ya viejas flechas amarillas marcaron el rumbo... sigue... sigue siempre, sigue feliz caminando...

Nosotros seguiremos siendo, desde casa, testigos mudos de tu entrega, custodios de tu sonrisa, siempre fieles a la SOLEDAD que te acompaña.

    ¡FELICIDADES !

       Dios esta contigo, ¿quien contra ti?